Hay momentos en la vida en los que hay que elegir entre lo malo o lo peor. Así, dentro de unos años y con la cabeza bien alta, podréis contarles a vuestro nietos que, allá por 2012 y durante el Duelo Lumix, votastéis al fotógrafo menos pésimo. Da igual que se perdiera, lo importante es ser del bando de los buenos.
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